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La virginidad y el inicio de las relaciones sexuales son temas que nos cuesta trabajo abordar con nuestros padres y por lo general recurrimos a las amigas para aclarar nuestras dudas. Hoy te hablamos de estos dos temas para ayudarte a tener una mejor perspectiva.

Por: Dr. Gustavo Nazik Cadena Alfaro, Ginecólogo y Obstetra.

Hablemos de la pubertad

Desde que inicia la pubertad hasta que tienes la primera menstruación, tu cuerpo y mente sufren una serie de cambios. Las hormonas que secreta el cuerpo a lo largo de todo tu ciclo menstrual producen también cambios emocionales que a veces pueden resultar abrumadores.

Uno de estos cambios es la aparición del deseo sexual. Esto se acompaña de la necesidad de agradar a chicos del sexo opuesto. Es un momento de gran confusión y puede llevarte a tomar decisiones apresuradas e impulsivas. Una de ellas es tener relaciones sexuales cuando aún no estás preparada.

Cuándo es el momento perfecto

El momento en que una mujer decide tener relaciones sexuales y los motivos por los cuales toma esa determinación son personales.

Conservar la virginidad o no es asunto exclusivamente tuyo y de nadie más. Lo más importante es que debe suceder CUANDO TÚ LO DIGAS. Debes aprender a no ceder a las presiones de tus amigos o de tu novio. Tampoco tomar la decisión habiendo bebido alcohol o estando intoxicada. Es recomendable decidir con la cabeza fría y platicar acerca el tema con tu pareja antes.

Si tus amigas han dado ese paso, no es tu obligación darlo también. Recuerda que en tu cuerpo sólo mandas tú y es muy bonito disfrutar de ese momento. Lo mejor es que te sientas lista para dar ese paso.

Es por ello que se recomienda no hacerlo hasta tener cierta madurez emocional, así como el respaldo de tu pareja. Saber que estará no sólo para ese momento, sino para cualquier cosa que pueda suceder.

Ahora, las primeras relaciones sexuales no son como en las películas. En ellas todo parece suceder de forma suave, espontánea y hasta mágica. En realidad es posible que, por falta de experiencia, sea un poco torpe.

Con la práctica y el tiempo, conocerás cómo responde mejor tu cuerpo: Desde cuáles prácticas te resultan más placenteras, qué te gusta y qué estás o no dispuesta a probar. Lo anterior se da más fácil y natural con una pareja estable. Es importante que te guste y que se interese por tu deseos; además de que te respete de la misma manera en que tú debes respetar a tu cuerpo y tu espíritu.

Qué debes de cuidar

Es mejor que al dar este paso, estés informada y consciente de las responsabilidades que conlleva y los riesgos a que te expone, por ejemplo:

Embarazo adolescente. Una vez que tuviste tu primera regla, fisiológicamente ya eres capaz de engendrar y gestar a un bebé. Sin embargo, emocionalmente tu cuerpo y tu mente aún no están listos. Necesitan madurar y terminar de crecer. Esto sin mencionar que tener un bebé a tan corta edad puede limitar tu desarrollo personal y anular tus anhelos y metas.

Enfermedades de trasmisión sexual. Son enfermedades que se trasmiten por contacto sexual y generalmente no presentan síntomas. Algunas son fácilmente curables, pero otras no y pueden ser muy graves. Es indispensable utilizar siempre condón, si decides tener relaciones sexuales.

Finalmente debes saber que conservar el himen no significa ser virgen, eso es un mito.

La virginidad. El himen se compone de una serie de finos pliegues de tejido elástico que están en la entrada de la vagina. Ésta es característica de una mujer que no ha tenido relaciones sexuales. En muchas ocasiones el himen se puede romper en la infancia, por juegos o deporte, mucho antes de tener una relación sexual.

Recuerda que tener o no himen no te define como mujer. Lo mismo pasa con la pérdida de la virginidad. Eso no te resta valor, virtud o ninguna otra característica positiva. Simplemente es una condición que por los motivos que sean, familiares, religiosos o de cualquier otra índole, tú decides mantener o perder.

A pesar de ser un tema difícil de tocar con los padres, es recomendable que te acerques ellos, pues nadie buscará tu beneficio tanto como la gente que te ama. Acércate con tus dudas y preguntas para que te orienten. También puedes pedirle a mamá que te lleve al ginecólogo y él sabrá como orientarte.