Existen hábitos que pueden ayudarte a prevenir el cáncer de mama ¿los conoces? A continuación les damos algunos consejos para ayudar a tu cuerpo a no ponerlo en riesgo.

1. Controla el alcohol y el tabaco:

El alcohol y el tabaco son los responsables directos de muchas enfermedades, no sólo el cáncer. Eliminarlos es esencial para mejorar la calidad de vida.

2. Lleva una alimentación variada y saludable.

Ningún alimento o dieta puede prevenir la aparición del cáncer de mama. Lo que sí pueden hacer es que tu cuerpo esté lo más sano posible; fortalecer el sistema inmunitario y ayudar a reducir el riesgo de sufrirlo.

Reduce el consumo de bebidas azucaradas, de alimentos de origen industrial, de carnes procesadas y de grasas trans.

Empieza a comer más fruta, más cereales integrales y más proteínas magras.

¡Hay que cuidarse por dentro!

5. Mantén un peso adecuado.

El sobrepeso y la obesidad incrementan los riesgos de padecer cáncer de mama de forma considerable. Esto es particularmente problemático cuando el aumento de peso ocurre en una etapa tardía de la vida como después de la menopausia.

¿Y por qué? Porque las células grasas pueden aumentar los niveles de estrógenos de manera peligrosa y afectar al proceso que regula el crecimiento de las células cancerígenas.

4. Mantente activa.

Hacer ejercicio físico es una de las mejores formas de conservar un peso saludable.

Varios estudios sugieren que las mujeres que hacen actividad física de moderada a intensa durante más de 3 horas a la semana tienen entre un 30% y un 40% menos de riesgo de cáncer de mama. 

Lo ideal es realizar 150 minutos de actividad moderada o 75 minutos de actividad intensa a la semana.

También es necesario hacer ejercicios de fuerza (abdominales, pesas, etc) dos veces a la semana.

5. Autoexplórate una vez al mes.

A partir de los 20 años conviene realizarse una autoexploración mamaria mensual.

Es la mejor manera de prevenir problemas futuros.

También recuerda solicitar una mastografía cada dos años a partir de los 40, y cada año al llegar a los 50.

¡Son la clave para un diagnóstico precoz!

6. Si puedes, amamanta.

Cuando tengas hijos, o si acabas de ser madre, amamanta en la medida que te sea posible.

No sólo será bueno para tu bebé: la lactancia reduce el riesgo de padecer cáncer de mama (el riesgo se reduce en un 4,3% por cada 12 meses de lactancia).

Nada puede asegurar al 100% el no sufrir cáncer de mama, pero sí que se pueden reducir los riesgos.

La clave está en tomar conciencia de lo importante que es la prevención.

Así que ya sabes, adelantarse a los acontecimientos y ganarle una posible batalla al cáncer puede estar al alcance de tus propias manos.