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Limitar el consumo de sal es fundamental para cuidar nuestra salud, ya que actualmente excedemos significativamente la recomendación de 5 gramos diarios propuesta por la Organización Mundial de la Salud. Te damos una ayuda y te mostramos unos sencillos trucos para reducir la sal sin sacrificar el sabor.

Usa sal “más sana”. Hay muchos tipos de sal integral que no están tan procesada por ejemplo la sal de mar. Aplícala en cantidades moderadas en el proceso de cocción de tus alimentos para resaltar el sabor y evítala en las porciones servidas.

Vuélvete amiga de las especias y otros sazonadores. Las hierbas frescas o secas le dan mucho sabor a la comida, el ajo y el jengibre que está tan de moda por sus sabores fuertes y comodines, es decir, que puedes combinar con diferentes ingredientes. Puedes usar también limón o vino al cocinar para agregar acidez al platillo.

El vinagre es otro alimento que realza el sabor de la comida y también ayuda a digerirla. Los mejores son los que están fermentados naturalmente.

Si usas ingredientes tales como la nuez, el cacahuate o la almendra para hacer salsas o caldillos, evita agregar sal pues estas semillas cuentan con altos índices de sodio.

Recuerda que no es fácil deshabituarse de la sal. Al principio, los alimentos pueden parecer menos gustosos; sin embargo, con el paso de los días se percibirán más intensamente los nuevos sabores; hay que darles una oportunidad.

Siempre es necesario consultar con el médico antes de suprimir o añadir alimentos a la dieta. En algunas circunstancias específicas, estos cambios pueden originar problemas de salud.

Diviértete en la cocina y prueba nuevos sabores.

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