Adelgazar después de tener un bebé no es una tarea fácil. Eso no significa que no puedas lograrlo con un poco de empeño, disciplina y mucha #ActitudFiore.

Comencemos por el principio: La mejor receta para recuperar la línea después de tener un bebé es dejar de obsesionarse por el peso. Mejor, enfócate en tu bienestar, tu energía positiva y en disfrutar junto a tu bebé cada momento de esta nueva etapa.

Tres buenos ingredientes para el éxito: Un gramo de inteligencia, una pizca de estrategia y mucha imaginación.

Ahora sí, entremos en materia.

Estos son nuestros consejos para bajar de peso en el post parto

1. Come poco, 5 veces al día. 

Las estadísticas revelan que las personas que mantienen un peso adecuado a largo plazo no suelen saltarse comidas y tienden a hacer unas 5 pequeñas al día. Aunque tu bebé despierte temprano nunca te saltes el desayuno, si lo haces sólo ganarás más peso.

2. Bebe 6 vasos de agua al día.

Muchas personas creen que tienen hambre cuando lo que tienen realmente es sed. Además de mantenerte hidratada, un vaso de agua antes de comer hará que comas con menor ansia. Beber mucha agua tiene un sinfin de ventajas: evita el estreñimiento, da elasticidad a tu piel y ayuda a tu metabolismo.

3. Concédete unos placeres culposos.

Comer un pan o unas papas fritas una vez a la semana no es ningún pecado. Por el contrario, esas pequeñas recompensas pueden ayudarte a mantener la línea porque evitan la sensación de prohibición total. Sólo no abuses.

4. Cuenta hasta 10.

Los expertos en nutrición han comprobado que los “ataques de hambre” duran unos 10 minutos. En esos 10 minutos, sal a dar un paseo o dedícate a alguna tarea pendiente.

5. Piensa en el 10% 

Las mayores tasas de éxito se dan en las personas que empiezan estableciendo un objetivo de perder el 10% del peso. Poco a poco ve alcanzando tu meta del 10% y pronto estarás en tu peso ideal.

6. Conserva el sabor, con menos calorías vacías.

Prueba con una combinanción de ingredientes saludables: salsas ligeras, sándwiches con pan integral, compra carnes magras en vez de grasas y lácteos descremados en vez de enteros.

7. Si sales a cenar, no termines los platos.

Un truco para conseguirlo: comer despacio y hablar mucho. Así darás tiempo a que la señal de saciedad llegue al cerebro. Otro truco: empezar siempre las comidas con una ensalada (pocas calorías y muchas vitaminas).

8. Evita los refrescos azucarados.

Son la mayor fuente de calorías vacías (sin nutrientes de ningún tipo) de la dieta occidental.

9. Come como una reina. 

Comer a toda prisa es nefasto para la línea. Aprende a preparar platos deliciosos y nutritivos con pocas calorías.

10. Toma proteínas de calidad. 

Las de pescado están llenas de beneficios, contienen ácidos grasos Omega-3, que protegen tus arterias y tu cerebro. Los lácteos ayudan a adelgazar, se ha comprobado que, una dieta rica en calcio ayuda a controlar el peso. Las carnes magras contienen valiosas vitaminas del grupo B.

11. No te saltes el desayuno. 

Está de sobra establecido que las personas que desayunan tienen la mitad de riesgo de obesidad que las que salen de casa en ayunas o con un café bebido.

12. Quiérete mucho, y perderás peso. 

Ese tipo de actitud tiene muchas más probabilidades de éxito en la búsqueda de un estado físico armónico que la de “perder 5 kilos en un mes”.

Ya te lo hemos explicado: Las dietas rápidas acaban reduciendo el metabolismo porque, en previsión de nuevos periodos de escasez, el organismo “aprende a ahorrar calorías”.

Ahora a ser constante y hacerlo con ¡la mejor actitud!.