¡Ya vienen las vacaciones! Todas estamos esperando tener unos días libres para poder descansar y recuperar la energía invertida en la escuela o en el trabajo; aunque, seamos honestas, a muchas se nos complica ahorrar para poder salir de vacaciones a alguna parte lejos y que implique gastar mucho dinero.

Eso no significa que no podamos gozar de unas vacaciones padres, pues podemos hacer planes muy divertidos en nuestra propia ciudad. Hay una frase del poeta Johann Wolfgang Goethe que lo resume muy bien:

“El ser humano feliz es aquel que siendo rey o campesino encuentra la paz en su hogar” 

Es por eso que la opción de tener unas vacaciones en casa no es del todo mala idea.

Es importante combinar la actividad con un tiempo desconectada por completo de nuestros deberes. Esto permite al cuerpo y a la mente sobreponerse del día a día.

Para las que no saben estar sin hacer nada, algunas sugerencias para estas pausas regeneradoras serían:

  • Regalarnos un largo y energético desayuno para empezar el día.
  • Practicar un deporte suave que nos permita poner la mente en blanco al concentrarnos en el esfuerzo.
  • Ver una película, preferiblemente de ritmo tranquilo y sin cortes publicitarios, con el celular apagado como si estuviéramos en el cine.
  • Dedicar una hora diaria a leer una novela que lleva todo el año acumulando polvo.
  • Poner en orden nuestra colección de libros, discos y DVD.
  • Cocinar un plato exótico que nunca hemos probado.
  • Pasar las vacaciones en casa, sin embargo, no implica que no podamos compartir con otras personas.

Entre las muchas actividades que podemos organizar están:

  • Un encuentro de viejos amigos con juegos de mesa.
  • Montar una cena-karaoke con votaciones y premios para la mejor y peor interpretación.
  • Buscar un telescopio para, desde la azotea, observar los cráteres de la Luna en buena compañía.

Entre nuestras cuatro paredes caben tantas propuestas como alcance nuestra imaginación, y el solo hecho de programarlas y prepararlas ya constituye un placer adelantado.

Un ‘spa’ casero

Una gran idea para consentirnos es convertir nuestro hogar en un spa donde podamos relajarnos y descargar las tensiones de la rutina diaria.

Puedes hacer algunas de éstas actividades:

  • Masaje. Lo puedes hacer con tu pareja. Las solteras pueden intercambiar ese favor con un amigo/a que se preste a ser masajeado después.
  • Baño con aromaterapia. Si tienes tina, podemos optar por sales de baño o bien agregar al agua un aceite esencial.
  • Meditación. Para iniciarnos solo es necesario sentarnos con la espalda recta y centrar nuestra atención en el aire que circula suave y silenciosamente por nuestra nariz, sin preocuparnos por los pensamientos que puedan cruzar como nubes nuestra pantalla mental.
  • Yoga. Es recomendable haber participado previamente en algún curso, pero una sesión para principiantes en DVD puede servir para estrenarse en este benéfico arte.

El spa hogareño debe completarse con una alimentación de calidad cocinada en casa y un horario de sueño generoso y reparador.

¡Sigue estos consejos y descansa de lo lindo!