La familia política es siempre un tema entre las parejas. Si la pregunta “¿visitamos a mis padres?” te causa un terrible temor y sientes cómo te dan escalofríos ¡sigue leyendo!

Aquí te daremos unos tips de cómo ponerle fin al clásico temor a la familia política.

Si existe un rumor que ha sobrevivido generación tras generación, es el de la hostilidad de la familia política. La mejor forma de afrontar una situación así es cambiar desde tu interior, percibirlo de otra manera y darte cuenta que si tu actitud cambia puedes lograr incluso cambiar la percepción de los demás.

La regla de oro con la familia de tu pareja es ser siempre prudente y amable.

Si alguien de tu familia política es un poco hostil contigo o sientes no te trata cordialmente, no desesperes. Recuerda que tú debes ser una persona educada y no debe quedar de tu lado posturas inapropiadas, sobre todo por amor y respeto a tu pareja.

Ahora bien, si tus suegros se portan de una forma determinante contigo y tu reacción es por lo general negativa, estás creando una rutina de malas vibras.

Pero, si cambias tu respuesta y tu actitud un día, probablemente se sentirán desconcertados y hará que poco a poco cambien su actitud. Por más cerrados que sean, al final seden si tu postura es cordial y honesta.

Hablar con tu pareja acerca de cómo te sientes es un tema de cuidado, debes hacerlo con tacto y teniendo claro que las opiniones que tengas sobre su familia pueden herir susceptibilidades.

Su madre será siempre alguien importante para él y las opiniones de su familia le importan, aunque algunas veces te haga creer que no está de acuerdo.

Cuanto menos en contra estemos de lo que la familia política tenga por decir, menos conflictos habrá.

El mejor consejo: Mantengan las discusiones privadas

Las discusiones de pareja hay que intentar no mezclarlas con la familia.

Una de las claves principales para llevar la fiesta en paz, es valorar qué sentido tiene el enfrentamiento. Si intentas cambiar algunas respuestas, actitudes y posturas; estamos seguros te sentirás mejor, no solo contigo misma sino con tu entorno.

Finalmente pero no menos importante, ten paciencia. Siempre hace falta un poco hasta para aguantarse uno mismo en algunos momentos.

Ser paciente te permitirá ser tu misma y agudizar tu capacidad de análisis. Observa a los que no conoces muy bien para adaptarte y aporta de tu parte la buena disposición.

Tener buena actitud ante tu ‘nueva’ familia, seguro traerá beneficios a tu relación.